
ética publicitaria
Queridos Amigos,
El jueves mandé esta carta a El Mercurio, pero no fue publicada. Quisiera compartirla con ustedes porque creo que es importante que nos ayudemos y que hagamos valer nuestro derecho a vivir en un país en el que podamos salir a la calle con nuestros hijos sin temor, en el que podamos estar tranquilos porque sus dirigentes y líderes sociales se responsabilizan por que haya un ambiente sano, que fomente la paz, la alegría de vivir y valores humanos universales como la honestidad, la solidaridad, la justicia, la amistad, la fidelidad en el amor de pareja, etc. No me refiero a la inseguridad por los ladrones, que ya es alta, me refiero a algo más peligroso, los ladrones de la inocencia de los niños, el robo de su pureza, el asalto a las buenas intenciones, los pertubadores de la tranquilidad y la paz.
En Chile hemos perdido mucho, y aquí va una muestra de lo que está sucediendo. Nosotros quizás, tenemos posibilidades de contartar un filtro de internet, un controlador de la TV, rejas, protecciones. Pero muchos otros padres no cuentan con esas posibilidades y a veces se encuentran impotentes, sin herramientas para protegerse de un medio ambiente que agrede a sus hijos en el alma. Por ellos también tenemos que sacar la voz.
Señor Director,
Escribo para expresar mi molestia por diversos comerciales y estrategias de marketing con contenidos vulgares, violentos o presentando livianamente situaciones dolorosas o conflictivas. Lo que me preocupa es que es publicidad que puede ser vista en cualquier horario y que en un caso concreto va dirigida a niños, y en otros a jóvenes.
Me refiero a cuatro campañas en concreto:
1. Una marca muy conocida de chicles (dos en uno) que ahora se llaman retorcidos y traen chistes en su interior. Los chistes son de doble sentido, algunos contra el matrimonio y otros machistas. También he visto uno con groserías. Además, en un comercial de televisión se muestra a un niño contando un chiste de esta misma naturaleza en un almuerzo familiar, donde algunos ríen, otros ponen cara de espanto y la abuela se desmaya. Al final el mensaje que se escucha es: “No lo querrán saber tus padres.”
2. La campaña de un analgésico muy popular (tapsín) en la que se representa la escena de una familia, cuando la madre está ayudando al niño a terminar sus tarea mientras el papá lee. Después de un breve diálogo el papá pregunta: “¿Quién le regaló esa pelota?” y el niño con su respuesta revela que ha sido el amante de su mamá.
3. En un comercial de una cerveza (escudo) que apunta al segmento juvenil, se muestra a un joven hablando cariñosamente con su polola diciendo que está muy cansado y se va a ir a acostar. Luego, al cortar, los amigos lo están esperando en la puerta para salir y se van riendo por la “hazaña”.
4. Una multitienda (falabella)hace poco ha puesto en la vía pública una imagen de una joven con el texto “Prohibido Prohibir”.
5. Hace unos días caminando por un centro comercial del sector oriente con una hija de diez años, vimos una imagen del tamaño de una vitrina completa de una tienda de ropa juvenil, (fes) una escena de violencia muy explícita. Esta tienda lleva varios años con campañas que buscan impactar con imágenes muy fuertes de violencia o con textos irreverentes, o que pretenden cuestionar ciertos valores o creencias. En este caso mi hija quedó horrorizada con la imagen, y me hizo sentir totalmente vulnerable. ¿Porqué tienen que estar expuestos nuestros hijos a estas escenas?
Con otros padres con quienes he podido comentar estas campañas hemos acordado difundir lo más posible este problema para que muchas personas se manifiesten y sobre todo dejen de consumir estos productos.
Llamo a los medios de comunicación y a los empresarios a tomar su responsabilidad social como algo más amplio que dar plata a una ONG, o ayudar a sus empleados. En la publicidad que contratan también están influyendo, creando un ambiente social. Llamo también a los padres a estar muy atentos a los contenidos de programas de televisión y publicidad a los que nuestros niños están expuestos cada día.
Alejandra Ibieta I.