Enríquez-Ominami y sus secuaces

Noviembre 19, 2006

Sr. DirectorSe suponen parte de la Concertación que ha defendido los Derechos Humanos, pero al silenciar el derecho a la vida pierden eficacia al denunciar otras violaciones de derechos humanos pues si se conculca el derecho a la vida, si se nos priva de nacer, no podemos ejercitar ningún derecho. ¿Qué hay más básico que el derecho a la vida? ¿Cuántos de nosotros nos hemos arrepentido de que se nos haya privado de tal derecho? ¿Qué “humanidad” se esconde detrás del aborto?.

Hace pocos días el Parlamento nicaragüense eliminó de la legislación la figura del llamado “aborto terapéutico” -cuando se deriva un mal para la salud de la madre-, que databa desde 1893. Human Rights Watch (HRW), la pretendida organización de derechos humanos que ha criticado esta medida en Nicaragua, olvida la que debería ser la más elemental de sus defensas, que es el derecho de quien no puede protegerse por sí mismo: la vida de los no nacidos. Pero lo cierto es que el Parlamento nicaragüense ha escuchado a la sociedad.

En cambio, parece incomprensible que en Chile este Diputado y sus secuaces no sean dignos representantes del pueblo chileno y estén para hacer lo contrario a lo que demanda la sociedad. ¿No les ha quedado claro de que somos un pueblo claramente posicionado en favor de la vida?

Salvador Salazar D.


Verdades a medias

Noviembre 19, 2006

Señor director:

Verdades a medias son mentiras. \”Un texto sin contexto no es más que un pretexto\” que, por envidia, resentimiento, limitación o simple y llana mala intención busca mostrar sólo parte de una historia para desvirtuar el mensaje y calumniar a su emisor. Es sólo el diálogo enmarcado en la verdad el que genera la dinámica de desarrollo necesaria para todos. En este sentido, quisiera compartir con la comunidad algunos célebres párrafos que pueden ilustrarnos más al respecto y alimentar más profundamente esta idea: \”(El triple filtro de Sócrates) En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría (de hecho su frase favorita era \”yo solo se que nada se\”) y por el gran respeto de todos.
Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:
- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
- Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir…El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
- No -dijo el hombre- realmente solo escuché sobre eso y …
- Bien -dijo Sócrates- entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el de la bondad ¿Es bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
- No, por el contrario…
- Entonces deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Pero…podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad ¿Me servirá de algo lo que vas a decirme sobre mi amigo?
- No, la verdad que no…
- Bien -concluyó Sócrates- si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?\”.

Lo anterior, desde mi punto de vista, es aplicable en relación a toda persona, sea ésta mi amigo o – muchas veces por prejuicios venenosos- mi enemigo.

ENRIQUE VAN RYSSELBERGHE HERRERA
Concejal
Ilustre Municipalidad de Concepción